“Sumergíos en el océano de Mis palabras, para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que se hallan ocultas en sus profundidades”
PRINCIPIOS BAHA’IS
El tema central del mensaje de Baháʼuʼlláh es la unidad de la humanidad. Enseñó que hay un solo Dios, que todas las religiones del mundo representan una fe inmutable y eterna, y que toda la humanidad es una sola raza, destinada a vivir en paz y armonía.
La Fe Baháʼí proporciona una estructura para alcanzar y establecer la paz universal en esta era. Entre las enseñanzas de Baháʼuʼlláh se encuentra la idea de que la Tierra es un solo país y la humanidad, sus ciudadanos.
Algunas enseñanzas básicas de la Fe Bahá'í:

La unidad del género humano
Todas las enseñanzas de la Fe Bahá’í giran en torno a un principio central: que toda la humanidad fue creada como una sola unidad, como una familia. Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, infundió este principio en todos los conceptos espirituales y actividades sociales de la fe.
La unidad de la humanidad, en todas sus dimensiones, se establece en las enseñanzas de Bahá’u’lláh, Fundador de la Fe Bahá’í. Los bahá’ís creen que Bahá’u’lláh es el Educador Divino de esta era, cumpliendo la promesa de que Dios nunca dejará a la humanidad sola ni sin guía.

La libre investigación de la verdad
La investigación individual de la verdad es una de las enseñanzas y principios más profundos y más importantes de la Fe Bahá’í.
Esta enseñanza empodera a cada persona con la comprensión de que tiene una mente y una conciencia para investigar la verdad y la realidad.
“Dios le ha dado al hombre el ojo de la investigación por el cual puede ver y reconocer la verdad… El hombre no está destinado a ver a través de los ojos de otro, a oír a través de los oídos de otro ni a comprender con el cerebro de otro. Cada criatura humana tiene una dotación, un poder y una responsabilidad individuales en el plan creativo de Dios. Por lo tanto, confía en tu propia razón y juicio y adhiérete al resultado de tu propia investigación”. — Escritos Bahá’ís

EL ORIGE DE todas las
religiones es unO
A lo largo de la historia, Dios ha enviado a la humanidad una sucesión de educadores divinos —conocidos como manifestaciones de Dios— cuyas enseñanzas han servido de base para el avance de la civilización. Estas manifestaciones han incluido a Abraham, Krishna, Zoroastro, Moisés, Buda, Jesucristo y Mahoma.
El más reciente de estos Mensajeros, Bahá’u’lláh, explicó que las religiones del mundo provienen de la misma fuente y que son, en esencia, capítulos sucesivos de una sola religión de Dios.
Los bahá’ís creen que la necesidad crucial que enfrenta la humanidad es encontrar una visión unificadora del futuro de la sociedad y de la naturaleza y el propósito de la vida. Tal visión se desarrolla en los escritos de Bahá’u’lláh.

La religión COMO causa de unidad
Todas las enseñanzas de la Fe Bahá’í giran en torno a un principio central: que toda la humanidad fue creada como una sola unidad, como una familia. Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, infundió este principio en todos los conceptos espirituales y actividades sociales de la fe.
La unidad de la humanidad, en todas sus dimensiones, se establece en las enseñanzas de Bahá’u’lláh, Fundador de la Fe Bahá’í. Los bahá’ís creen que Bahá’u’lláh es el Educador Divino de esta era, cumpliendo la promesa de que Dios nunca dejará a la humanidad sola ni sin guía.

eliminación de todO prejuicio
La aceptación de la unidad de la humanidad exige que los prejuicios (ya sean raciales, religiosos o de género) sean eliminados totalmente.
Las ideas erróneas y los prejuicios que consideran a un grupo de personas superior a otro contribuyen en gran medida a las aflicciones actuales de la humanidad. El prejuicio es una falsa percepción o preconcepción de los demás basada en la ignorancia, que nos ciega ante el hecho de que cada persona es esencialmente un ser espiritual con talentos y capacidades únicos, una mina rica en gemas de valor inestimable.
Forjar relaciones sólidas con personas de todos los ámbitos de la vida es el antídoto contra la corrosiva enfermedad del prejuicio.

armonía entre ciencia y rELIGIón
La armonía entre ciencia y religión es uno de los principios fundamentales de la Fe Bahá’í, que enseña que la religión, sin ciencia, pronto degenera en superstición y fanatismo, mientras que la ciencia sin religión se convierte simplemente en el instrumento del materialismo burdo. “La religión”, según los escritos bahá’ís, “es la expresión externa de la realidad divina. Por lo tanto, debe ser viva, vitalizada, dinámica y progresiva”.
“La ciencia es la primera emanación de Dios hacia el hombre. Todas las cosas creadas encarnan la potencialidad de la perfección material, pero el poder de la investigación intelectual y la adquisición científica es una virtud superior, exclusiva del hombre. Otros seres y organismos están privados de esta potencialidad y logro”.

EQUIdad ENTRE hombres y mujeres
La Fe Bahá’í establece que la igualdad entre el hombre y la mujer es un principio fundamental y espiritual, afirmando que ambos sexos son iguales ante Dios y poseen el mismo valor intrínseco.
Esta igualdad no implica identidad de funciones, sino equidad en derechos, oportunidades y reconocimiento, reconociendo que las diferencias fisiológicas y psicológicas son complementarias.

UN idioma AUXILIAR universal
La Fe Baháʼí enseña que el mundo debe adoptar una lengua auxiliar internacional, que las personas usarían además de su lengua materna.
El objetivo de esta enseñanza es mejorar la comunicación y fomentar la unidad entre los pueblos y las naciones.
Las enseñanzas baháʼís establecen que una lengua auxiliar internacional no debe suprimir las lenguas naturales existentes, y que el concepto de unidad en la diversidad debe aplicarse para preservar las distinciones culturales.
El principio baháʼí de una Lengua Auxiliar Internacional (LAI) representa un paradigma para establecer relaciones pacíficas y recíprocas entre las principales comunidades lingüísticas del mundo, protegiéndolas al mismo tiempo de presiones lingüísticas indebidas por parte de las comunidades lingüísticas dominantes.

solución espiritual A los problemas
económicos
La Fe Bahá'í plantea una visión integradora donde el progreso social es inseparable del desarrollo moral. Sus enseñanzas afirman que las crisis económicas mundiales requieren una profunda transformación espiritual.
Para erradicar los extremos de riqueza y pobreza, se propone un modelo basado en los siguientes pilares:
Vínculo espiritual: Los valores económicos deben estar estrechamente alineados con los valores humanos. El principio central es que la resolución de las dificultades económicas depende del desarrollo del corazón y del espíritu humano.
Justicia y moderación: Promueve una interacción justa donde se eviten tanto la miseria extrema como la acumulación desmedida de riquezas. Bahá'u'lláh insta a los individuos a preferir el bienestar de su prójimo por encima del beneficio personal egoísta.
Consulta: En lugar de la confrontación política o los sistemas divididos, se alienta la toma de decisiones mediante la consulta franca y orientada al consenso. Esto permite hallar soluciones creativas e integrales que beneficien a toda la sociedad.
Servicio desinteresado: El trabajo y el servicio a la humanidad, cuando se realizan con un espíritu de rectitud y devoción, son considerados formas de adoración y herramientas para el progreso colectivo

Un tribunal internacional de justicia
En sus escritos originales, el profeta Bahá'u'lláh (fundador de la Fe Bahá'í) propuso la creación de un tribunal internacional y un sistema de arbitraje global. Su objetivo era garantizar la paz mundial y resolver conflictos entre naciones apelando a la justicia, en lugar de recurrir a la guerra o a la fuerza militar.
Este modelo fue detallado a lo largo del siglo XIX y principios del XX, previendo instituciones internacionales que asegurarían la seguridad colectiva y la unidad del género humano:
El Tribunal Internacional: Abogó por un tribunal de arbitraje internacional encargado de solucionar de forma justa y racional las disputas entre los países.
El Orden Mundial: Su visión incluye la futura creación de un sistema político-administrativo global, con un parlamento o tribunal mundial, para administrar los asuntos de una comunidad internacional interdependiente.
La Paz Universal: Considera que la justicia es el principal instrumento para lograr una paz duradera, lo que requiere el desarme universal y la unidad de las naciones.

La paz universal duradera
Las enseñanzas de Bahá’u’lláh son muy amplias en su alcance, y exploran temas tales como la naturaleza y el propósito de la Revelación, la nobleza inherente del ser humano, el desarrollo de cualidades espirituales, y las interacciones de la humanidad con el mundo natural. Los Escritos bahá’ís también están colmados de referencias a la paz universal —“la meta suprema de toda la humanidad”— así como de explicaciones de los principios sociales con lo que esta paz se halla asociada.
Entre estos principios están la búsqueda independiente de la verdad; la unidad de todo el género humano, que es el principio fundamental de la Fe Bahá’í; la abolición de todas las formas de prejuicio; la armonía que debe existir entre la religión y la ciencia; la igualdad de hombres y mujeres, las dos alas con las cuales el ave de la humanidad puede elevarse; la introducción de la educación obligatoria; la adopción de una lengua auxiliar universal; la abolición de los extremos de riqueza y pobreza; la institución de un tribunal mundial para la resolución de controversias entre las naciones; y la confirmación de la justicia como principio gobernante en los asuntos humanos.
Los bahá’ís no consideran estos principios como meras declaraciones de vaga aspiración —se entienden como asuntos de interés inmediato y práctico para individuos, comunidades, e instituciones por igual.
“Nuestros mayores esfuerzos deberán estar dirigidos hacia el desprendimiento de las cosas del mundo; debemos luchar por ser más espirituales, más luminosos, por seguir el consejo de las Enseñanzas Divinas, por servir a la causa de la unidad y de la verdadera igualdad, por ser generosos…para que la luz del Espíritu se manifieste en todos nuestros actos, con el fin de que toda la humanidad sea unida… “‘Abdu’l-Bahá

