Origen de la Fe Bahá’í

 

    La Fe Bahá’í comenzó con la misión confiada por Dios a dos mensajeros divinos — el Báb y Bahá’u’lláh. Hoy, la unidad distintiva de la Fe que ellos fundaron se deriva de las instrucciones explícitas dadas por Bahá’u’lláh para asegurar que su guía continuara después de su fallecimiento. Esta línea de sucesión, conocida como la Alianza, pasó de Bahá’u’lláh a su Hijo ‘Abdu’l-Bahá, luego de ‘Abdu’l-Bahá a su nieto, Shoghi Effendi, y, posteriormente, a la Casa Universal de Justicia, ordenada por Bahá’u’lláh. Un bahá’í acepta la autoridad divina del Báb y de Bahá’u’lláh, y la de estos sucesores designados.

El Báb

 (1819-1850)
El Báb, que en idioma español significa “La Puerta”, es el Heraldo de la Fe Bahá’í. El 23 de mayo de 1844 en la ciudad de Shiraz, Irán, anunció que Él era el portador de un mensaje destinado a transformar la vida espiritual de la humanidad. su misión consistió en preparar el camino para la venida de otro Mensajero de Dios (Bahá’u’lláh), quien inauguraría una era de paz y justicia.

Bahá’u’lláh

(1817-1892)
Bahá’u’lláh — que en español significa la “Gloria de Dios” — es el Prometido anunciado por el Báb y por todos los Mensajeros divinos del pasado. Bahá’u’lláh entregó a la humanidad una nueva Revelación de Dios. De su pluma fluyeron miles de versos, cartas y libros. En sus Escritos, perfiló un marco para el desarrollo de una civilización mundial que tomara en cuenta tanto la dimensión espiritual como la material de la vida humana. Por esto, debió soportar cuarenta años de encarcelamiento, tortura y exilio.

‘Abdu’l-Bahá

(1844-1921)
En su testamento, Bahá’u’lláh nombró a su hijo mayor, ‘Abdu’l-Bahá, que en español significa “Siervo de Dios”, como el intérprete autorizado de sus enseñanzas y Cabeza de la Fe. En Oriente y Occidente, ‘Abdu’l-Bahá llegó a ser conocido como un embajador de la paz, un ser humano ejemplar, y el principal promotor de la nueva Fe.

Shoghi Effendi

(1897-1957)
‘Abdu’l-Bahá nombró a su nieto mayor, Shoghi Effendi, como Guardián de la Fe Bahá’í. Durante 36 años, el Guardián se dedicó sistemáticamente al desarrollo, la profundización en la comprensión y el fortalecimiento de la unidad de la comunidad bahá’í, a medida que esta crecía y reflejaba cada vez más la diversidad de toda la raza humana.

La Casa Universal de Justicia

Actualmente la Casa Universal de Justicia, establecida en 1963, guía el desarrollo de la Fe Bahá’í en todo el mundo. En su libro de leyes, Bahá’u’lláh dejó instrucciones para que la Casa Universal de Justicia ejerciera una influencia positiva en el bienestar de la humanidad, promoviera la educación, la paz y la prosperidad mundial, salvaguardando el honor humano y la relevancia de la religión en la vida de la sociedad.

Breve resumen del desarrollo de la Fe Bahá’í en México